Tu quieres un hombre que te acompañe hasta la playa, que te tape los ojos con las manos para que puedas descubrir la sensación de la arena bajo tus pies. Un hombre que te despierte al amanecer ansioso por hablar contigo y que se muera de ganas de saber que dirás.
viernes, 30 de julio de 2010
Se que suena un poco cursi pero el amor es pasion,obsesion, no poder vivir sin alguien. Mira, pierde la cabeza,encuentra a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera, ¿como encontrarlo? Pues olvida el intelecto y escucha al corazon. No oigo ese corazon...Porque lo cierto, es que vivir sin eso no tiene sentido alguno,llegar a viejo sin haberse enamorado de verdad, es.. en fin como no haber vivido
domingo, 25 de julio de 2010
y me muero por llevarte al rincón de mi guarida en donde escondo un beso con matiz de una ilusión se nos va acabando el trago sin saber qué es lo que hago si contengo mis instintos o jamás te dejo ir. Y es que no sabes lo que tu me haces sentir si tu pudieras un minuto estar en mi tal vez te fundirías a esta hoguera de mi sangre y vivirías aquí y yo abrazado a ti.
La gente no sabe amar. Muerde en vez de besar y abofetea en vez de acariciar. Puede que sea porque se da cuenta de lo fácil que es que el amor salga mal. Derrepente se vuelve imposible, impracticable, un ejercicio de inutilidad. Así que lo evita y busca consuelo en la angustia, el miedo o la agresividad, que siempre están ahí y son accesibles. Y puede que sea porque no se dispone de suficiente información. La ira y el resentimiento pueden enturbiar tu cerebro. Eso lo sé ahora. No necesitan mucho para mostrarse, salvo la vida que consume y extingue. No obstante la ira, es algo muy real. Incluso cuando solo es indignación, puede cambiarte, transformarte, moldear y darte la forma de algo que no eres. Por eso el único lado positivo de la ira, es la persona en la que te conviertes. Con suerte, puedes despertar un día y darte cuenta de que no tienes miedo en tu viaje y que sabes que la verdad es como mucho, una historia parcialmente relatada. Porque la ira, como todo en la vida, viene a rachas. Y cuando la dominas, su estela deja una nueva oportunidad de aceptarte como eres y la promesa de tranquilidad. Aunque claro, ¿qué sé yo de todo eso? Sólo soy una niña.